MARÍA MASCHERONI

De El cansancio de los hijos

*

no había visto antes
ningún pájaro de vuelo terminado para entenderlo
¿cómo lo supe?
quieto más quieto echado de espaldas como ningún animal
así nomás    para nada    un pájaro no se queda inmóvil
ni apoya su espalda en la tierra

¿tienen espalda los pájaros?

las cucarachas sólo están de espaldas cuando les quedan pocos
recursos para vivir

antes    mucho antes    tuve delante de mí esta visión:
le arrojábamos piedras desde lejos
en esas circunstancias cualquier movimiento
un rumor    darían cuenta    advertirían
que la muerte continúa su trabajo
interminable sol poniente en una fotografía

¿qué quiere saber de la muerte del pájaro?

así mi padre se posaba cada día en el mundo
encogido de espaldas de costado
no está muerto    decíamos para los adentros cada vez
cuando en la piel el escozor se anunciaba

¿que cómo lo sé?
así lo sabíamos
lo sé porque cada tarde capturada la respiración por su imagen quieta
temiendo que lo peor sucediera a su alma cada tarde
cruzábamos la distancia que nos separa de su boca
y nuevamente -alivio impropio- su flaco aliento

a mi paso un pequeño pájaro echado
de espaldas en el suelo con las patas encogidas
abre una grieta entre pecho y cielo
no dudé cuando lo vi     sé que estaba muerto

¿cómo lo supe?

la postura del pájaro la postura de mi padre
hermanadas caminan ante mis ojos que extraviados
en los asuntos de la muerte comienzan a despuntar la vieja tonadilla:
sólo los hombres permanecen inmóviles innumerables días con sus noches
y quieren vivir

*

padre mío
has quedado en tumba ajena alada y animal
así estremecidos ceremonias y usos
con la generosidad de otra especie la calma parece acercarse

empecinado fuiste y tus hijos

el cuerpo de un pájaro concentra todos tus cantos
y las patas quebradas
a esta tumba -no es altar- vuelvo a llevar mis flores tardías

conozco el lugar    con mis manos fue cavado
con las manos de todos nosotros fue cavado
es que cavamos
para tener donde hincarnos    persignar
para bajar las cabezas y quedarnos sin padre

en este suelo -por dos siglos herido- cada tumba se levanta
borde piadoso y bullente de la tierra alzada

*

la confianza en que morirá
una idea angurrienta y altiva nos reúne
a poner la firma por vez primera

lo que está escrito está
en las morosas circunstancias que nos alcancen
todavía acosa cuando en sueños
accidentalmente rozo nuestra piel más fría

lo que escribamos -lo que se escriba- los que realmente estábamos allí

*

aquí hace falta una oración
la ternura no ha llegado

*

y la cabeza es perforada con el pico esta mañana
y la brecha es suficiente para encontrar en la precisa circunvalación
adentro la torcaza o el zorzal
para desbaratar el nido ardiente que quiere emprender vuelo
(¿eso es morir?)
artillería pesada operación grillete a la pata que todos conocemos
enmiendas   traducciones y costuras
todo eso todo eso sólo para volver a comenzar
entre tumores y milagros
la inveterada    la empeñosa vida

*

es como no haber aprendido nada
encolumnados de este modo en las desapariciones
violentos y vedados vástagos crecen por doquier
dejan su semilla aún entre las piedras y la arena
y cómo tratar tanta insolencia y bravura

es la narración que no termina
sin maestros en esta historia de hijos cansados

sólo un pequeñísimo pájaro en lugar del paso próximo
extinto    cantando para sí
como los nuestros

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