CRISTIAN DE NÁPOLI

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UNA ESCUELA DE BELLAS ARTES

Acá hubo giras como hubo cortes de tránsito,
sueños de inmortalidad y de muerte joven,
glucógeno, mucho glucógeno para la dulce resistencia,
ayuno del cerebro titulero por ser mente creativa;
acá, en esta escuela de Bellas Artes, una
de las tres secundarias de este tipo que tiene la ciudad,
distintas primaveras (del año, de la vida, del país)
ayudaron a buscar en el barrio otra cosa.

La cara de Lenin estampada en el ojo de gato
de una bici atada al plátano y la a de anarquía
dripeada en la pared. Nadie funda su adolescencia
en la sencillez, quizás por eso sus símbolos son tan claros
y –¿qué opinar de esto?– los mismos antes y ahora.
Las bicisendas que conozco. En algún aula
habrá un Guernica, infalible para detectar agentes de civil
en una marcha: los únicos que no relajan la vista.

Los que pasamos por este lugar porque hubo amigos
que acá estudiaban y abrían las puertas los días de fiesta
incorporamos códigos en la ausencia de elitismo
que embellece a los jóvenes mientras se forman en un arte.
Alguno, gracias a ellos, terminó de abandonar su casa
y alteró la rutina en sus otros entornos de amistad.
Mariano, Dolores, Analía, Mariu… siempre están presentes.
Los que íbamos a una escuela comercial los saludamos.



LORD BYRON Y SUS AMIGOS

Hay amigos que ni bien llegan
son de la política de contar
que conocieron a una chica. ¿Buscan un guardián del levante
que felicite con los oídos? ¿Buscan un poco de satisfacción?
Otros amigos ni bien llegan
te hablan del último montón
de plata fácil levantada. ¿Buscan el gran paroxismo
de todo negocio? ¿Quieren ver la envidia en la cara
de los que normalmente
facturamos poco y nada?
Hay amigos que llegan y narran las boludeces que los intrigan.
Para ellos se inventaron titulares de tipo “Argentina enviará a…”.
¿Qué cosa enviará? ¿A dónde?
¿Lo saben los diarios que leen ellos?

Bocones, descarados,
inverosímiles, puro show,
son mis amigos. Ellos estaban
el día que tuve que contar cómo se me ocurrió
un poema perfecto, detonado por cierta droga,
mientras volvía a mi cuarto y me quitaba la ropa
después de un baile de disfraces
en el año de orgías de 1814.

Poemas del inédito Golpes de kriss (2006-2012)



CRISTIAN DE NÁPOLI nació en Buenos Aires en 1972. Trabaja como traductor. Publicó los libros: Límite bailable (1999), El ring (2004), Los animales (2007) y El pueblo le canta a sus familias disfuncionales (2012). Publica habitualmente en: http://salidaalmar.wordpress.com/

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