MI LIBRO ENTERRADO Mauro Libertella Mansalva (2013)

Mi libro enterrado Mauro Libertella

El gen literario

Por Mario Nosotti

La muerte de un padre no solo es el momento del ajuste de cuentas o de la redención, es quizás, llegada cierta edad, una oportunidad única para constituir el propio territorio. Siempre será mi padre, se podría decir, pero a partir de ahora, yo dejo de ser hijo. Aquí nos separamos. Su muerte es como el último empujón.
Pero, ¿cómo lidiar con un legado, cómo constituirse a partir de un sustrato que mezcla prescripciones, dotes, y lo que nunca hubo, lo que ya nunca habrá? Mi libro enterrado, el debut literario de Mauro Libertella, se interna en esa tierra ambigua, a ratos dolorosa, abierta a epifanías que son la transfiguración de ese dolor.
El caso es el de un padre que es a la vez un escritor de culto –Héctor Libertella, fallecido en 2006- cuya obra gravita en el canon excéntrico de nuestras letras, y el hijo que creció a la sombra del árbol de su literatura, y que en algún momento se propone escribir.
En la página diecinueve Mauro cita un párrafo de La arquitectura del fantasma, novela autobiográfica de Héctor editada poco después de su muerte. El gesto no es menor: en su primer libro – también autobiográfico- el hijo da cabida a la escritura del padre, y selecciona un párrafo donde este justamente habla de sus inicios como escritor. Este juego de cajas chinas, de imbricación de una escritura en otra – como las fotos del padre en las que el hijo se busca- son el juego mediante el cual se construye el escritor. Apropiarse de un nombre y una herencia, también como una forma de neutralizarlos. “Desde su muerte, entonces, el apellido Libertella vuelve a cero. Yo tendré que encontrar el modo de inventarle un nuevo origen, un relato”.
El libro comienza la tarde en que Héctor Libertella muere en el departamento al que hacía unos años se había retirado a escribir. El enigma de aquélla reclusión, de su alcoholismo, la elección más o menos consciente de dejarse morir quedan intactas. El narrador no pide explicaciones. Separación, mudanzas, el paso por Alcohólicos Anónimos, el deterioro físico, las visitas del hijo al hospital y luego al departamento son incisos del veloz –o lento, según cómo se mire- camino hacia el final. Dentro de esa debacle que va eclipsando todo, hay idas y venidas a tiempos más felices, buscados con ahínco por el hijo: las charlas con su padre “signadas por el humor y los juegos retóricos”, la lectura de un cuento de Borges que sella el vínculo de ambos con la literatura, entre otros.
Desde el arranque, lo que resalta en la escritura de Mauro Libertella es su claridad y su precisión sintáctica; eso, y el tratamiento sobrio, contenido, de un material de alto voltaje emocional. Un libro valiente, donde la pose irónica o maldita –tan bien pagadas en la literatura- quedan a un lado para exhibir esa desolación y esa belleza que tan solo a partir ciertas experiencias y de mucho talento pueden volverse literatura.

En Los Inrockuptibles (Septiembre 2013)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s