Facundo D’Onofrio

Facundo D onofrio FOTO

 

1

Toda
la civilización
en mi cuarto.
Extinta.
Hubiera sido otro el futuro.
Sí.
No.
No lo sé.

En la selva
no hay hombres
que resistan la furia.

Hubiera seguido el oficio mudo
de decir mucho
para decir así
todas las palabras.

 

5

Nunca pensé que el frío
diera tanta dicha.
Un abrazo de invierno puede más
que todo el verano.
El calor es un misterio entre dos personas.

Las plantas no pueden mentir
ni decir la sombra
sin embargo nosotros
no sabemos lo que ocurre
entre ellas y el mundo.

Pienso en cómo se ablanda
un corazón congelado.
Es como robarle un suceso
al pasado y darle
un sentido que no existe.

 

24

Ya no es mi cama
la cama en que leía
los primeros versos.
Ni son mis primas
las primas con quienes jugaba
en la vereda de enfrente
hasta que el sol dormía.
Ya no son horas
las horas de la madrugada
para mirar cine de I-sat trasnoche
ni siquiera el verano
es el verano de los partidos de fútbol.

Me pregunto desde esta cama
que no es mi cama
si aún va y viene aquel colectivo
que yo tomaba para ir a verla
sin siquiera saber si la encontraría

o si aún dormimos bajo el sol
de aquella terraza
con guitarras y amigos hasta oír
el ruido sin distancia
de un avión que parte.

 

29

No sé decir la bronca
de no haber valorado a tiempo
al otro patio
donde una parra angosta
y el olor de las uvas aplastadas contra el piso
hubieran sido
mucho más que una visita apurada.
Es una culpa clandestina
que me atraganta
cuando recuerdo al perro chiquitito
que sacudía su alegría
al verme tras la reja.

Hoy no me atrevo a abrir
las puertas de esa casa.
Para qué ver
de una vez y para siempre
que ni una parra
ni las uvas
ni un perro
ni una abuela
me están esperando.

 

36

Era una ceremonia pedirte
cuando almorzabas en casa
que me llevaras
del otro lado de la plaza
a ver los autos chocados.

Con camperones reversibles
caminábamos
hacia los fierros desgraciados
que habían tenido forma de autos.

Para mí eran todo espectáculo
apilados informes
consecuencia de nada.
No se me hubiera ocurrido la tragedia
que existía en torno a ellos
ni tampoco sabrían aquellos
desdichados
que un niño sonreía
al verlos así.

 

Facundo D’Onofrio nació en Buenos Aires el 6 de septiembre de 1990. Publicó La mujer que vino de Lorraine y Los relatos de Fermín, (Buenos Aires, Dunken, 2012) y Cada pliegue del cielo (Buenos Aires, El ojo del mármol, 2015). Dirige el ciclo de entrevistas Bestiario. Actualiza el blog facundiainfecunda.blogspot.com.ar Asiste al taller de poesía de Osvaldo Bossi y al taller de Verónica Yattah.

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