Versos para leer en voz alta

Poesia estatal tapa libro

sobre Poesía estatal de Osvaldo Baigorria (Ivan Rosado, 2016)

 

A lo largo del tiempo, Osvaldo Baigorria ha venido transitado géneros diversos (novelas que son crónicas autobiográficas –Correrías de un infiel,2005-, biografías excéntricas –Sobre Sánchez,2012-), casi siempre para interferirlos y renovarlos. Sus libros son habitualmente intervenciones en lo que, a través de la desacralización,  la irreverencia y la más descarnada honestidad, el autor nos arroja su versión de un estado de cosas.

En este caso, otra vez, no se trata del habitual libro de poemas, sino de versos compuestos para ser leídos en público en distintos espacios (institucionales y no tanto) a lo largo de cuarenta años. Poemas de ocasión, entonces, que según nos advierte el autor, probablemente no se sostengan en el papel, como letras de canciones exhumadas de su música. Y sin embrago, para el lector que curioso se interne en estas páginas, los poemas construyen su propio universo. La lengua es para Baigorria una oportunidad de juego y experimentación, de tensar límites, pero además de generar encuentros, vínculos. Cantos intraducibles, mensajes libertarios, invitaciones a la desobediencia, lo anárquico que se abre al mestizaje donde se dan la mano Adorno y la gauchesca, donde dialogan Ginsberg y Perlongher,  y sobre todo el humor -un humor que puede ser denso y cavernoso, obsceno y gástrico-  cuya misión es corromper toda falsa importancia, alivianar el peso colosal que se nos viene encima al escuchar palabras como Estado, Cultura, Militancia, incluso la palabra poesía (“no tengo la más parietal, puñetera, fucking idea / de si esto es o no es…poesía”).

El inventario de improbables museos que “Poesía Estatal” – el poema que vertebra y da título al libro-  pone en marcha puede leerse como metáfora de una mitología personal-la de Baigorria- cuyas marcas vitales (políticas, estéticas, plagiarias, insumisas)  los poemas recorren, como desempolvando épocas idas cuya energía afectiva vuelve a circular.

El libro –que incluye dibujos del autor cuyo trazo mutante parece obedecer a la propia pulsión-  cierra con un “ post- scriptum” que  da cuenta de los eventos en que los poemas fueron desplegados, algo que aunque parezca meramente informativo es otro pliegue más  de esa descolocada referencialidad autobiográfica que Baigorria viene cultivando. Como el poema en que un amigo vuelto de California traduce la expresión “beat the reaper” como  “esquivar la guadaña”, la impronta de este libro podría resumirse en otro de sus versos:  “la noche es una sola, ¡aprovechen!”.

mario nosotti

Los Inrockuptibles (mayo 2017)

 

ver poemas de Osvaldo Baigorria

 

 

 

 

Osvaldo Baigorria

poesia estatal foro de Baigorria

Poesía estatal

I

Esta noche voy a leer
un poema que no se sostiene
en el papel.
Un poema para ser leído en voz alta
y escuchado en voz baja
o leído en voz baja
y no escuchado porque quién va a escuchar un poema leído en voz baja.
Un poema… cómo decirlo:
a propósito, ad hoc, por encargo,
escrito especialmente para esta noche
tan especial
para vos.
Sí, a vos te hablo,
oh noche de los museos.
Yo quiero ser museo
para seducirte y que entres
por las várices abiertas de mis piernas latinoamericanas.
Que me penetres con tu luz oscura, sol de noche,
luz que se drapea, que se pliega,
noche de la estola y del strass,
como diría la Rosa de la patria
internacional de los trabajadores.
Que entres y recorras mis entrañas,
mis bifes de costilla, mi tripa gorda,
mis vísceras, mis grasitas.
Que contemples mi interior extasiada,
y digas: ”Ah, ah”,
como en la poesía
mala
y a coro entre miles de visitantes
de dos, tres, muchos museos.
El Museo de Arte Barroso Rioplatense y Neo-Litoraleño.
El Museo de Cultura Popular y Más-Iva.
El Museo de los Tadeys.
El Museo del 7-D y
el Museo del 8-N.
¿Se acuerdan?
El Museo de la Memoria Selectiva del Proletariado.
El Museo del Tricentenario
de la Revolución Cubana.
¿Dónde estaremos entonces, compañeros, camaradas?
¿Qué será de todo esto?
¿Habrá Féisbuk?
El Museo del Consumo Popular Ilimitado
de Recursos Naturales no Renovables.
El Museo de las Esperanzas y Expectativas de Vida en la Tierra.
En fin: el Museo de la Novela de la Eterna.
El Museo de las Musas, silabeo:
millones de visitantes de millones de museos
cada año y en esta noche,
Yeah! Tonight, con ustedes:
Las mejores mentes de mi generación
–por qué seremos tan hermosas–
destruídas por la locura, histéricas, desnudas
–la murga, los polacos, los cadáveres–
arrastrándose por los barrios negros a la madrugada
en busca de una droga
curiosa.
Los rebeldes amaestrados y alguna bestia rock
de Adorno.
Aquella que mató al marido antes que él la quemara viva
Aquel que abrió una cuenta bancaria en Uruguay
para las investigaciones del espíritu
extranjero… que pasaba.
Y la chica embarazada
que espera la asignación final del universo.
El bombo
y la cacerola:
la noche es una sola, ¡aprovechen!
¡Y que se vengan todos!
Shhh… Acá ya no se puede hablar de política.
Pero esto no es hablar de política.
Esto es solo un poema
que no se sostiene
en el papel
ni sobre el papel.

fragmento del poema Poesía Estatal, incluido en el libro homónimo,Editorial Iván Rosado.

Osvaldo Baigorria
Nació en el barrio de Mataderos, Buenos Aires, en 1948.
Publicó Llévatela, amigo, por el bien de los tres (Grupo Editorial
Latinoamericano, 1989; Caja negra, 2015), En Pampa y la vía
(Perfil Libros, 1998), Georges Bataille y el erotismo (Campo
de Ideas, 2002), Correrías de un infiel (Catálogos, 2005), Un
barroco de trinchera. Cartas a Baigorria de Néstor Perlongher

(Mansalva, 2006), Anarquismo trashumante (Terramar, 2008),
Sobre Sánchez (Mansalva, 2012) y Cerdos y porteños (Blatt &
Ríos, 2014). Compiló Con el sudor de tu frente. Argumentos
para la sociedad del ocio
(La Marca, 1995) y El amor libre. Eros
y anarquía
(Utopía Libertaria, 2006).
Fue colaborador de diversos medios como El Porteño, Cerdos
y Peces, Crisis, Página/30, Radar y Revista Ñ entre otros.
Dicta clases en la carrera de Comunicación, Facultad de
Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

 

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