El proceso de fotografiar

I

Cuando las ganas de eso
hacen buscar un lápiz
me doy cuenta que tengo
porvenir,
que hace rato tenía
el filtro de la lente en el bolsillo
y solo cuando voy y busco un lápiz,
recordé: entonces ir, guardarlo,
cuidar que no se rompa, mi señor, y es así,
siempre hay algo que obstaculiza el impulso
una piedra
en medio del camino había una.

II

Pero ahora lo repito
es ganas de escribir, es eso,
lo que hay en el bolsillo de la lente
entonces voy, aguardo, hay siempre
algo para guardar
y es parte del camino que en el medio
hubiese un puro gris
virando lentamente
hacia lo negro espeso

la imagen va pasando
por ese contrasueño del esfuerzo
pasa punto por punto
pasa mientras pasea y
ahí está: la pera de esperar,
el gesto donde el alma fue la cara:

es justo ahí, cuando hay que disparar.

IV

Voy a buscar la cámara y después
a caminar.
Bresson estaba horas esperando.
Tenía paciencia y dedo.
Sabía ver.

V

Pero yo cuándo? cuánto
voy a tirar hasta ver algo?
y si lo veo lo reconoceré?
Películas de metros de película enrollada en la más
completa oscuridad en el calor del cuarto
sudando si no engancha si se rompe un agujero
Si alguien abre la puerta y entra
luz.

VIII

La cara iluminada de un tomate
absorbe casi toda la luz.
El resto la refleja.
y siempre hay una cara
que permanece en sombras.
Por otra parte al ser una energía …

XI

Veo esa foto de Picasso del ‘44
de pie en su habitación revuelta,
con el torso desnudo como un viejo
boxeador retirado,
se ajusta el pantalón
y mira hacia el fotógrafo como
increpando ¿qué querés?
Se ve al fondo un baúl
atiborrado de libros y pinceles
también hay ropa, papeles, nada
que en su actitud denote un más allá,
algún aura de artista.
No se nota muy bien si está descalzo
o si tiene pantuflas, y mirando mejor
parece que sonríe, descreyendo.
Podría ser Picasso
si no fuese mi abuelo.


La caja de las fotos

XIX

Es la primera foto
donde los retrasados
hubieron de posar
casi 30 minutos
inmóviles o más.
Quizás en esa extrema rigidez
la imposición de una
compostura imposible
algo de lo que la felicidad tiene de rígido
incómodo y callado
supieron.
Ante todo
un silencio o distancia
de angustia suspendida en la mirada
la risa en la belleza
congelada y la vez
la terrible presencia
de aquello que no puede despertar.

XX

Fue como el esfumado de Leonardo
bastó un poco de sombra
así surgió la vida.

La perfección finalmente no vino
de la reproducción del máximo detalle
sino de ese dejar caer
algo en lo oscuro

algo que en la atracción de su
caída
donara la abertura a lo que el ojo
quiera, decida ver allí
.

Leonardo descubrió –entre otras cosas-
la magnética fuerza de aquella
invitación
mas fértil y perfecta
que un detalle del rictus, concretud.

Lo indiscernible fue
un líquido amniótico
ese espacio de vela y de
desvelo
lo que pueda surgir de su
frescura
el latente descanso
de imagen prometida.

Lo anterior, –me parece o mejor dicho,
confío- refuerza la teoría de la no voluntad
una vez que llegado al punto
la náusea del esfuerzo perfección
resta solo alejarse
confiar en lo que ocurra.

Fue Leonardo esfumado
como el máximo objeto de su amor
renuncia del que todo había buscado
bosquejado, pulido.

Su camino al absurdo:
mientras más claro está
no ve más ni mejor
lo que la imagen quiere
no es pulso de la línea, o la composición,
sino el precioso avance de
la sombra
llamado a lo que el resto
es apenas un cuadro
una apuesta a ese punto
que exige creación.


fragmentos de El proceso de fotografiar (2001 inédito)

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