Alejandro Crotto

Crotto 2017

Francisco

 

Él me lavó en un agua oscura y transparente;

sembró su chispa al fondo de mi barro, brasas

después de almendra, el fuego

que dura mientras cambia lo que toca.

 

*

 

Toca mi piel tu sol quemándose en el cielo.

 

Tu sol entra en el río,

enfriándose de a poco mientras baja

y hace brillar la mica al fondo, fría.

 

¿Y sos también, Señor,

la calma de las nubes por el cielo, su paciencia?

 

Señor del viento del verano al mediodía.

 

Señor pétalos fríos de la rosa en verano.

 

Tu río pasa y queda.

 

Toda el agua está llena de tu ley.

 

Toda el agua obedece.

 

¿Qué es lo que abrís en mí cuando me dejo,

este sol en mi sangre que te encuentra?

 

Señor del cielo y de la tierra.

 

Señor de los ejércitos de pulgas.

 

¿Qué es lo que abrís, Señor, esta alegría,

este sol en mi sangre que es tu sol?

 

Toda el agua está llena de tu ley,

todo el viento en las ramas.

Señor del corazón de la liebre escondida.

 

Mi señor de los clavos.

 

Señor clavos de abeja.

 

*

 

Quemé ramas y troncos.

 

Me mordieron las hormigas,

la espina de la acacia negra.

 

Un humo espeso crepitaba

y se perdía en el azul del cielo.

 

Después anduve un rato

hasta hundirme en el río.

 

Ahora me apaga el agua,

ahora el agua me lava todo el cansancio.

 

A todo mi cansancio se lo lleva la corriente.

 

 

Alejandro Crotto nació en Buenos Aires  en 1978. Publicó Abejas (2009), Chesterton (2013), Once poemas (2015) y Francisco un monólogo interior (Bajo la luna, 2017) del cual fueron tomados estos versos.

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ALEJANDRO CROTTO

Alejandro Crotto

LA LAMBRESIANA

Detrás de la pileta hay una lambresiana
del color del limón. Es mediodía
y reverbera el aire en el calor
de Febrero y la quieta resolana. Los grandes
ya se fueron a misa,
van a rezarle a Dios, que no se ve y es santo:
mientras tanto los primos nos metemos al agua,
nos secamos tirados entre risas al sol.

Después yo entré en la lambresiana. Era otro mundo
ahí dentro, como ver otro lado en las cosas,
lo que las sostenía. Afuera los penachos amarillos
en el aire caliente, y una estructura adentro
de ramas resinosas y la luz, la fresca luz
filtrada, que me dura.


COMO CRECIENDO EN EL CARBÓN LA BRASA

Entonces, de repente, percibir,
como creciendo en el carbón la brasa,
en cada cosa, ahora, alrededor,
y dentro, una sal brusca, una promesa
a punto de cumplirse, o ya cumplida,
que te busca, quemándote de nuevo,
o, como anima al ojo la mirada
atenta, una corriente, un pulso vivo;
un pulso incandescente en la rendija,
una sal de latidos diminutos,
un filo que rozándote se aleja,
un brillo oscuro en los segundos quietos.

Que sea nuestro cuerpo la pupila
que se abre si hace falta y no vacila.

De Chesterton

Alejandro Crotto nació en Buenos Aires en 1978. Publicó los libros de poemas Abejas (Bajo la luna, 2009) y Chesterton (Bajolaluna 2013)