MARTÍN MOUREU

Martin Moreau foto

Un pretexto para el mate

La lectura y escritura como
tomar mate solo. O sea, si
el mate no es más que un
pretexto para el diálogo,
en la práctica del mate solitario
se da esa paradójica conjunción
de elementos que en mi caso
conforman la experiencia
literaria: lenguaje y soledad.
Así, entre uno y uno mismo,
hay comunicación pero in-
completa y a la vez cumplida.
¿Y qué es ese afán de elaborar
un lenguaje propio sino aceptar
riesgos de incomprensión?
En este contexto mi escritura
podría ser entendida
como una mancha de mate
que se me cayó en la hoja.

Poxirán

¿Viste cuando te bañás con el calefón
enchufado?¿Para qué anti-
conceptivos al shampoo?
¿Cómo vas a confundir yoga
con yogur, el buda y el budín?
¿Puto cuadrúpedo o centauro
con cara de caballo?
¿Te comiste el jabón en pan
o un pan de la edad de piedra?
¿Átropos salta o Atlas soporta?
¿Nunca regaste las plantas con coca
cola o chocolate para el perro?
¿Viste que los desaparecidos todos
reparecidos son?¿Te estás quedando
pelado o será una ilusión óptica?
¿Con anteojos 3D podría encauzar
este desfasaje de imágenes?
¿De dónde vendrán tantas preguntas?
¿Estás OK ¿Estás OK
o estás KO? o estás KO?

Accidentes domésticos

Al principio, nos debatíamos
entre dudas fáciles: papas fritas
o puré. Ni cabía plantearse
si la convivencia nos aseguraría
un nivel de ingresos superior
a la canasta básica o si los hijos
aportarían una experiencia
trascendental.
¿Quién iba a sospechar
entonces lo fatal del accidente,
un conflicto familiar bajo
el repasador de la cocina?
Palabras acusativas que van
cayendo, de disputas zanjadas
vuelven y se devuelven
según la mezquina dialéctica
del poder. En fin, sólo palabras,
o quizás ni siquiera eso: son
cosas que se dicen en caliente.
¿Cómo construir así un sentido
que nos incluya?
A dormir sin comer
parecería la sentencia definitiva
pero ahora, cuando me doy vuelta y
compruebo que ya vas por el quinto
sueño, me pregunto en qué momento
el sexo pasó a ser un accidente
doméstico que conviene prevenir.

Atrás de la vía

Salís de tu casa por Arenales.
Una pendeja que no sabés
te saluda por tu nombre,
en el bolsillo de atrás
se le nota el relieve
de un marlboro de diez.
No haberme volteado a la rolinga
el día ese que la apreté
en el baño de damas,
jugar a pasarnos el chicle
era el único lenguaje posible.

Reunión en torno
a un capot levantado, doblás,
paredón del estadio
COBOS GORILA
TE CAGASTE
EN LA ARGENTINA
dice un graffiti y otro
MARTIN TKM,
puede ser la letra tuya
pero mi nombre no.

A la distancia otro auto
que se pierde de vista
y el ruido del motor
gasolero
te devuelve al 504 de tu viejo.
¿No te das cuenta
que estás siguiendo
el histórico recorrido
de hacer los mandados?
Sin ir más lejos, mirá,
un perro meando
indica
justo el lugar del accidente.

Te quedás con ese vuelto,
cosas que en un rato
habrán pasado
y en unos días
no habrán pasado nunca.

hamacaparaguay@hotmail

Si te además y más en putas
ganas, si en cama desatendida
masturbás tu insomnio, si a la insípida
rutina como al fideo recalentado
o de caída en un melancoholismo
que te hubiera proletariado. Ay
allá paraguay: cada cinco
cuatro mueren sin vista al mar.
Tocaya la tacuara y de luna
subtropical. Relamiéndome
en seminal semántica te invito
a placer conmigo y completo,
que poses no euclidianas
en mi hamaca paraguay.
Amacanarte con juego
de manos gratis antemano.
Flujo candente de turbia madreselva,
billetera de pura comisura,
así me abro a la noche y media.
Acaramelame la manzanita,
hamacándote en una cintura
de cumbia acabaremos cuánto
hasta perder la cuenta,
como si la deuda externa
no acabara. Encima
este físico bárbaro te pesa
lo que un billete de a ciento.

Martín Moureu nació en Ayacucho el 23 de diciembre de 1981 donde reside. En abril de 2011 publicó “SinTácticas”, Cacto ediciones, México. Reeditado en Octubre de ese mismo año conjuntamente por Revista Waykhuli (Resistencia, Chaco ) y Ananga Ranga Taller (Corrientes). Finalista del Concurso Internacional de Poesía Lamás Médula 2013.

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