Antes de cerrar los postigos

 

contardi flores

poemas de Marilyn Contardi

 

 

No hay mucho tiempo

 

No hay mucho tiempo

para cortar los jazmines,

disponerlos en el vaso sobre la mesa.

No hay mucho tiempo

para almidonar las cortinas y

volver a colgarlas en las ventanas.

Drapeada de terciopelo, el agua

cada vez más oscura, tiembla.

Los duendes de la noche

cabalgan las primeras gotas de luz,

las campanadas se enredan en el

chirrido del portón que se cierra.

Una última mirada, Clemetina,

una última vez, antes de cerrar los postigos.

 

 

Una Lancia color acero

 

“La sacaba a pasear por aquí mismo

les digo…”

Traza el periplo en el aire

con su dedo grueso, tramado

de nervaduras negras, de mecánico.

 

“… una Lancia sport, color acero,

sólo que cuando anduvieron mal

las cosechas, el primo tuvo que venderla…”

 

Los otros saben que un auto de esos

jamás ha llegado al pueblo.

 

Lo más pudo haber sido

aquella blanca cupé Chevrolet

que una mañana vieron venir

por la calle de la iglesia

y desaparecer en una nube

de polvo, bajo los eucaliptus.

-Había por lo menos uno en cada casa

parado en el cordón de la vereda

con los ojos clavados

en los resplandores de níquel.-

Pero una Lancia Lambda 1929

en las manos del primo de Garbarino,

algo imposible de suponer.

 

Sin embargo nadie habla

y Garbarino aprovecha para afirmarse,

echa una bocanada de humo

que los borra a todos,

cruza una pierna que de tan fina

se le enrolla alrededor del pantalón

y dice:

“Después de todos ninguno de

ustedes había nacido entonces”

 

Y en el espacio de silencio

que le otorgan, ahora sí, Garbarino

sin siquiera cerrar los ojos

presiente la Lancia.

 

La esplendorosa visión de la máquina

lo transporta a esa zona en que los otros,

las casa, los autos y carros que pasan

son apenas reconocibles, como trazas

de dedos desprolijos sobre el papel,

y por donde él pasa pitando un cigarrillo

para apaciguar el desorden del pecho

con el volante dócil entre las manos

mientras el ronroneo leve, armonioso,

casi licuescente de la Lancia

le acaricia sus oídos como si le hablara.

 

Contardi foto

Marilyn Contardi

 

 

Patos silvestres

 

Dónde descenderán los patos

que atraviesan con sus finos cuellos

los campos del aire?

 

Qué estela retendrán sus ojos

del verde vuelo por

la playa de sombras?

 

Será la suya una memoria

viva que remonta el pasado

y ahora por el cielo

son, también, sus antepasados?

 

Qué desvío, qué imán

los extasía,

los atrae,

y en el delirio

los aleja?

 

Suben, negras siluetas de laca,

van alto, tan alto que ven

antes que nadie

encenderse la estrella.

 

de El estrecho límite (1992)

 

 

Al leer “Génesis” de Mario Nosotti *

 

Ma non é basta, Mario

c’est la descente

aux enfers que empieza

 

de la bolsa de basura

irán a la quema,

semillas de mandarina

certeramente eyectadas

sobre el plato,

diminutas pupilas

servidoras fieles

de la evolución implacable

 

allí

unos pies deformes, dedos

grandes como mandarinas,

yemas sensibilísimas de bordadora

las palparán, bajo la tierra

muelle, porosa

 

yacerán, átomo con átomo,

con pelos de todo pelo

bigotes de señora, rulos

de caballeros, ensueños

de edades desaparecidas,

excrementos de todo origen

el aro de pelo perdido

la llave, el cuchillo

el clavo, el disturbio

de ser lo que es

arrojado de una vez

al olvido

 

hasta que todo

empiece a disgregarse,

tal vez no lejos de mis

propios huesos y los tuyos

blancos como damas de noche

en el silencio de la tierra

-al fin racimos y flores

de encantos y desencuentros-

semillas de mandarina

cuerpos yacentes,

el tiempo que suceda

estará hecho también

de estas pequeñas cosas

 

y después de todo

habremos pasado tantas

horas bajo el sol,

qué hacer, qué decir

ante la inminencia

de la catástrofe?

o nada

o felizmente que:

 

<las flores del romero

niña Isabel

hoy son flores azules

mañana serán miel>.

 

*Me comí una mandarina / Las semillas brotaron de mi boca / Desde el labio pulposo se lanzaron al plato / Ese fue el fin del árbol y del fruto / De ahí, a la basura, / y basta. (“Génesis”, Parto mular, M.N.)

 

Marilyn Contardi: poeta y cineasta, nació Zenón Peryra, Santa Fe,  y hoy reside en Colastiné, localidad de esta provincia. A finales de los setenta y principios de los ochenta vivió en Francia. Estudió en el Instituto de cine de la Universidad Nacional del Litoral y actualmente es docente del Taller de Cine de UNL. Realizó más de veinte films documentales, entre los cuales se destacan: Zenón Pereyra, un pueblo de la colonización; su segunda parte Cielos azules; Homenaje a Juan L. Ortiz; Bienal; Qué es el cine y Momentos musicales. Publicó cuatro libros de poesía: Los espacios del tiempo (Caracas, 1979); El estrecho límite (Santa Fe, 1992); Los patios (Santa Fe, 2000) y Cerca del paraíso (Córdoba, 2011). En 2018 la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos publicó su obra poética reunida,  En constante inconstancia, a la cual pertenecen los poemas presentados.

 

ontardi en constanteinconstancia

Flechas de vientre amarillo

Schierloh Eric foto

poemas de Eric Schierloh

 

Flechas de vientre amarillo

 

50 metros después del aromo

el agua se calma            aquieta

sin corriente

los benteveos sobrevuelan

en dirección del bosque

como flechas de vientre amarillo

la orilla de la margen izquierda es alta

algo menos la derecha

hay otro aromo de hojas carnosas

mitad seco el follaje     grueso el tronco

todo el árbol recostado sobre el espejo de agua

el agua que sigue calma

salta una lisa    otra lisa

otros cincuenta metros de agua tranquila

juncos en la margen izquierda

las cortaderas rodean un Sandí muy pequeño

y al final otro sarandí

sarandíes blancos (phyllanthus sellowianus?

emerge o crece una corriente                el agua

se vuelve profunda

un árbol seco      pequeño           margen izquierda

muy alta               casi 2 metros

los cangrejos asoman                    otean

por los agujeros de sus madrigueras

un benteveo dormido    no dormido        adormilado

la margen derecha debe medir 1 metro

el benteveo me mira

gira muy lento la cabeza

u-ú        digo yo             el benteveo no se mueve

todavía me mira

después del aromo a 50 metros la corriente

se vuelve ligera              serpentea

curva a la izquierda

 

 

 

Las gaviotas lo saben

 

la rompiente

donde el agua

se enturbia

y bosqueja los planes

de la topografía futura

de la costa

 

las gaviotas lo saben

mejor que nadie

y un día

mientras se alimentan

o simplemente mientras miran más allá

con esos ojos de parcas

como sólo ellas saben hacerlo

levantan vuelo al unísono

todas juntas

todas

convencidas      todas       de que una vez

que vuelvan

el lugar

todo el lugar

habrá cambiado          para siempre

la rompiente

es silenciosa en su efectividad

por debajo del estruendo

de las tumultuosas olas

espectaculares

 

 

 

El fantasma mínimo

 

el pájaro

es tan delicado

como para ser

soportado

por el largo brazo

medio verde

medio tostado

de una cortadera

-el peso

de la estrategia

de la pequeñez

 

negro y blanco

y muy pequeño

casi imperceptible

para el ojo desatento

como el fantasma

mínimo

de algún antiguo guerrero

mientras el sol se pone

y él contempla

él observa

-la cabeza un poco ladeada

al más pequeño todavía

cangrejo de agua dulce

justo debajo

 

 

Eric Schierloh (La Plata, 1981) publicó los libros Formas de humo (Beatriz Viterbo, 2006), Kilgore (Bajo la luna, 2010), Costamarina (Barba de Abejas, 2012), Los cueros (La Bola editora, 2014), Frío en la regiones equinocciales (Barba de Abejas, 2014), El mamut (Bajo la luna, 2015), El maguey (Club Hem, 2016), Troglodytes (El sueño del Panda, 2017), La mera tierra (Bajo la luna, 2017), Variaciones sobre cerrar los ojos (EMR, 2017), Por el camino de tierra (2017), China ya no los quiere (Extra/2, Bajo la luna, 2018). Ha traducido a R.W. Emerson, N. Hawthorne, D. Meltzer  entre muchos otros. Vive en City Bell, desde donde dirige la editorial artesanal Barba de Abejas. Los poemas aquí presentados pertenecen a Cuaderno de ornitología (Caleta Olivia Ediciones, 2018)

Schierloh Eric tapa libro

 

 

Elsa Beatriz actualizó su estado

Aren para entrada

por Gremán Arens

 

 

4 de diciembre de 2017

¿Algún contacto posee una foto de Casa Maffi? Quedaba

en la primera cuadra de la calle O’Higgins. En ella adqui-

ríamos partituras para nuestros estudios musicales.

Era importante o me parecía a mí; me encantaba ir de

chica. Si no me equivoco tenía escaleras en las distintas

secciones (o las imagino). Anduve leyendo acerca de su

dueño. Incursionó en varios rubros comerciales; jamás

lo hubiera imaginado. Para mí Casa Maffi siempre

estuvo relacionada con la música.

 

 

5 de diciembre de 2017

El auge en cualquier sentido se funda ante todo utili-

zando el talento innato que todos los humanos posee-

mos en algún grado. De ninguna forma echando mano

a la destrucción moral o material de las sociedades y

personas en particular.

 

 

22 de diciembre de 2017

Hacer mi trabajo me lleva tiempo. Soy muy maniática,

lo reconozco. Intento lo mejor posible en cuanto a re-

sultado. Invierto horas de mi vida; encima soy criticada

al respecto. Todo trabajo cualquiera sea exige dedica-

ción y obligación de nuestra parte hacia toda persona

con la que nos relacionemos a tal efecto.

 

 

2 de enero de 2018

Estoy cansada de que me presionen; o harta como

decía mi mamá. Hasta los tres gatos en forma

telepática saben hacerlo. Ni de ello es posible esca-

bullirme.

 

 

fragmentos de El libro de mamá, Germán Arens, (Barnacle Editora, 2018)

 

descarens tapa libro

“El libro de mamá” de Germán Arens debe leerse como un gesto de amor. Lo supe al recorrer este diario virtual de Elsa y sentirme una hija escuchando a su madre. Sé que si mi mamá tuviera la oportunidad de contarme cotidianamente sus impresiones, de referirme las historias que va recordando, los aprendizajes que le depara su madurez, los hechos que aún la sorprenden, la entusiasman o la entristecen, sonaría como Elsa en sus estados de facebook. Estos escritos son, quizás, la forma que encuentra Elsa para hacerse escuchar e incluso para ordenar el sentido de lo vivido. ¿O no es para eso, entre otras cosas, que elegimos escribir? Germán, entonces, recoge con cuidado la palabra de Elsa y la convierte en libro con sus manos habituadas a la poesía.

Carina Sedevich

 

Hay que dejar de ser hermosa

Monica Tracey tapa libro             Monica Tracey foto

poemas de Mónica Tracey

 

 

III

 

Nada es para siempre

salvo

en la afiebrada tempestad del amor

en el cuerpo enfermo de la juventud

cuando las tormentas no se avecinan

estallan

de una vez y para siempre

torbellino hacia un fondo sin final

esa locura sí locura de llevar el cuerpo

incienso encendido

humo y perfume

saciedad impura

creyendo

de rodillas

las manos juntas

el alma en ascensión

ceremonia sin palabras

descanso de ser uno.

 

 

 

Me he vuelto una experta

y ya siento en el cuerpo

el último dolor que se escurre

confundido con una leve

corriente de dulzura

el fin del amor

noventa días

de exilio

en una bruma

quién dónde qué soy

rearmada cada parte con

lo que puede como sea

atenta al más mínimo nuevo rumor.

 

 

 

No de cristal

de láminas de cristal

talladas hasta su extrema

sutileza

hasta no soportar nada

no una palabra

ni el inicio de un gesto

de ese bello y raro

cristal estoy hecha

y no ya no

podés acercarte.

 

 

 

Toco el corazón con un punzón

hurgo el lugar de la herida

intento que sangre

hay un naufragio de otro tiempo

una tormenta de viento

un viejo desamparo

que tus besos, amor, no curaron.

 

 

Basta la punta de un dardo

ocioso distraído

para que el corazón se cierre

como un erizo

un raro erizo de puntas hacia adentro

que lastimara sus propias entrañas.

 

 

 

No sienta precedentes

no es que si amás este verano seguirás amando

que después de amar amás

que hay otra mañana porque hubo esta

en el celeste del patio

ninguna fortaleza tomada es una fortaleza

ahí estás como ayer

tantas partes de agua tantas de lágrimas

ojo seco

diciéndote voy a ver.

 

 

 

Hay que dejar de ser  hermosa

cortar los hilos que te suspenden

de otra mirada

dejar el cuerpo sanando los ojos

mirando el horizonte

tentar la intensidad de otra danza.

 

 

Mónica Tracey: Bs As, 1953. Publicó: A pesar de los dioses,1980; Celebración errante, 1987; Hablar de lo que se ama, 1990; Hablo en lenguas, 1999; Sobre la espalda del cielo, 1999, todos publicados bajo el sello Ediciones Último Reino. Integró los grupos de poesía “El sonido y la furia” y “Nosferatu”, fue parte del grupo fundador de la revista de poesía Último Reino.

El secreto de las hormigas

Desmaras foto

julieta desmarás

 

 

El secreto de las hormigas

 

Mi humor es inestable

como las luces de los rascacielos

y el silbido que baldea la vereda.

 

Aprieto mis manos y a veces la ajena.

Somos tres manos que aúllan

en la desierta blancura.

En el amor los sueños son esquinas,

afables contenedores deshechos de bocas.

El secreto está en las hormigas,

soldaditos minan mi mente

nunca duermen.

 

Aún en la desierta blancura

tienen la capacidad de discernir quién falta.

 

 

Puntada Bonnet

 

El silbido de la primera nevada

hunde a mi padre en borceguí

sobre un blanco perfecto traza

su índice estirado en mi cuello.

 

su sed gota de mi sed no bebe

 

Algunas veces la sal para

la nieve

deja un daño más grande

una sensación fantasma

de avalancha continua.

 

 

Zorro

 

El dolor es antiguo,

una hermosa fachada en venta.

El dolor es historia,

un sillón que cubre una fiesta sin baile.

El dolor tiene miedo a las estatuas

que fijan la mirada

 

-cansa ser extranjero

cortar y pelar y que no comas-

 

confunde ramas por sogas,

vuela o cuelga.

 

 

Despedida

 

Me arrojo a las patas de mi perro

última vez sus ojos en mi vientre

el corazón estira soledad de isla

una tarde de tarde lenta se enfría

escoltas de pelaje olvidan lo tibio.

 

 

Detención

 

Tus manos se juntan

como repollos bajo la nieve

hacen frente a la escarcha.

 

Sin voz sonreís

con gesto de maestra rural

menos exigente en horas frías.

 

Todo tu cuerpo es una yema temblorosa.

Hoy no es un día para andar con la palabra.

 

 

 

Julieta Desmarás: poeta, actriz, colabora con diversas publicaciones culturales. Publicó los poemarios El río y su cajón (Alción, 2014) y La voz mayor (Alción, 2018), del cual han sido tomados los poemas aquí presentados. Forma parte del colectivo de música y poesía El toro.

 

 

 

 

nombre de guerra

fernanda nicolini foto

fernanda nicolini

 

 

Marcela

I

Cómo se construye una vida

no es una pregunta

es un estado de vigilia

una ansiedad convertida en círculos

aunque ella no piense en círculos

sino en dibujos sin hacer

en números que se unen por líneas

que en este caso

desconocen la ley de la secuencia

el dos no sigue al uno

y no hay modo de que lo haga

están los espacios vacíos,

la incógnita, el tono de una voz perdida

nadie la grabó y, ¿sabés qué?

las voces no quedan en la memoria

como el olor de una tarde de diciembre

el zumbido del tiro que te parte la columna

el grito que congela tu nombre de guerra

en un barrio que huele a mierda

¿Reconocés su voz? ¿Podés escucharla?

Ninguno puede: ellos también quemaron fotos

y guardaron imágenes en calles de tierra

para compartir con nadie

y no la oyen.

Cómo se construye una vida no es una pregunta

es un estado en el que las dimensiones

se comprimen y el tiempo no es más

que un modo de ordenar la distorsión.

 

II

Ella también la ve.

A decir verdad la vio

esa vez que prendió la ducha

y el agua vino con olor a mierda

la ve gritando el nombre de un hijo

en el momento en el que la bala

le descose las vértebras

 

pero no la oye

el hijo tampoco

 

por ahora solo juega con la sopa:

su cuchara da vueltas

como un avión sobre el agua.

 

III

Cómo se escribe una vida no es pregunta

es un instante fijado en el mapa mental del testigo

la imagen que nunca existió

y se vuelve cada vez más nítida

como ese color que estalla

cuando cerrás los ojos y te imaginás

la historia personal sin derrotas

la de los muertos.

Una vez quemó un colectivo:

los hizo formar en el descampado

y les dio las razones del fuego

si los patrones no pagan la chapa arderá.

El chofer dijo que la mujer cargaba un arma

y que era hermosa.

El diario dijo que la mujer cargaba una bomba

y que era hermosa.

El testigo recuerda su pelo

no era claro, no era oscuro

no era largo, no era corto.

Lo recuerda como algo que arde y es hermoso.

 

Fernanda Nicolini (1979) Periodista y escritora. Publicó el libro de poemas Ruta 2  (Gog y Magog) y las plaquetas  Rubia (Zorra poesía) y Once (Color Pastel). Autora junto a Alicia Beltrami de la biografía Los Oesterheld (Sudamericana). Dirige la revista Brando. Los poemas aquí presentados pertenecen al libro El cuerpo en la batalla (Caleta Olivia, 2018).

 

 

 

 

 

Algo siempre sobrevive

Diego Roel foto

Diego Roel

 

El anillo del sol

 

No te adelantes.

Derriba el eje que te mantiene en equilibrio.

 

Párate aquí dentro, delante del círculo.

 

No te adelantes.

No abras, todavía, la boca:

busca el sonido que entre la palabra y el deseo

resplandece.

 

Hay que saber combinar materiales diversos.

Hay que hundir la lengua en esa zona

donde la Nada incuba el primer signo.

 

Un grano de arena sostiene el mundo.

 

 

Grieta del tiempo

 

Pero, ¿cómo vivíamos aquí,

en esta casa carcomida por el salitre de las olas,

en este suelo donde lo perdido

repite su nombre y se repliega?

 

¿Cómo podíamos vivir aquí?

 

Ahora sobre mi cara desova el tiempo:

mi vida se desgarra, pierde peso y consistencia.

 

El país es un animal que ya no encuentra su alimento.

 

¿Cómo podíamos vivir aquí?

 

 

Casi nada

 

En esta celda no hay puertas ni ventanas:

dormimos sobre esteras de aire.

 

Atados al umbral del sacrificio

hace cuarenta días yacemos.

 

Nosotros vemos lo blanco en lo negro.

 

Ojo oscuro, viento del sur:

¿qué mano nos sujeta y nos pierde?

 

 

Diego Roel, (Temperley, Bs.As. 1980) Publicó los libros Padre Tótem / Oscuros umbrales de revelación, Diario del insomnio, Cuaderno del desierto, Las variaciones del mundo, Los jardines del aire, Dice Jonás, Vía Lucis, Kyrios, y Las intemperies del mar. Los versos presentados pertenecen a su más reciente libro shibólet (Griselda García Editora, 2018).